5/15/2009


La Vulnerabilidad fuente de Gran Fortaleza


Vivimos como si la vulnerabilidad no existiera o se pudiera evitar. Decimos - o nos dicen - cosas como: “Ten fuerza”, “Mantente firme”, “No pierdas tu ímpetu”; “Arriba el ánimo”, “No cejes en tu intento”. “No puedes flaquear”.
No nos gusta habitar la vulnerabilidad. Sin embargo, los seres humanos vivimos con la constante posibilidad de ser heridos física o moralmente. Estamos expuestos a diferentes instancias de posible muerte; la muerte física, la muerte social, la muerte como el término de una idea, de una etapa, de un proyecto.

Somos inevitablemente vulnerables.

En nuestro sentido común cotidiano, la necesidad de desarrollar fortalezas se hace más imperiosa en momentos de grandes cambios en la vida. En la vulnerabilidad “bajamos la guardia”, nos deshacemos de barreras y límites y nuestra fragilidad queda expuesta. Y eso no nos gusta. Hemos aprendido que lo bueno es ser fuertes, estar protegidos, tener resistencia y empuje.

Nos rehusamos a habitar la vulnerabilidad. Sin embargo, quedarse unos instantes en la vulnerabilidad nos ayuda a percibir y estar sensibles a nosotros mismos y a todo lo que nos rodea; podemos escuchar el susurro interno que nos conecta con todo.

Estando en un estado vulnerable, bajando nuestros muros de defensa y diluyendo los límites con otros, entramos en un estado de una cierta inocencia desde donde podemos dejar fluir la fortaleza de nuestra más profunda pasión.

La paradoja es que al aceptar la vulnerabilidad en nuestras vidas damos lugar a una gran fortaleza; la autenticidad

Y… se nos abren las puertas para crear con otros, en el entusiasmo serio y en el fluir juguetón, liviano; recibiendo las señales, las personas, las ideas y los nuevos sentimientos que aparecen.

1/17/2009

El arte de existir; el arte de conversar




El mundo está revuelto y el temor ronda las vidas de muchos en estos días. El hambre y la sed del alma aumentan en momentos de desafío. Son momentos en que aquello que, “de verdad”, nos importa aparece con más fuerza, aunque a veces no es tan obvio a primera vista.
“La existencia Humana ocurre en el espacio relacional de la conversación” dice Humberto Maturana.
Existimos en muchos tipos de conversaciones, en el trabajo, en la casa, en la calle, en la familia, con la almohada. Ninguna conversación es irrelevante en nuestras vidas. Algunas son operativas o funcionales; otras necesarias para la coordinación con otros, algunas son de vital importancia para nuestros proyectos y hay algunas, aparentemente, inútiles. Sin embargo, cada una de ellas nos “toca” de diferente manera.

En el arte de conversar se va conformando la existencia y se van creando realidades; cada uno aporta sus visiones y perspectivas; cada cual desde la emoción o el ánimo de ese momento; y la transformación ocurre. Nunca somos los mismos después de una conversación con alguien. Conversar es crear con otros a partir de las infinitas posibilidades a la mano. Si queremos nuevas soluciones, necesitamos nuevos tipos de pensamientos y estos surgirán de compartir muchos espacios de relaciones con otros; muchas conversaciones.
Cuando hablamos desde la verdad de nuestras almas y escuchamos a otros hablar desde las suyas, de sus pasiones y sus historias y dejamos que éstas nos muevan, experimentamos la existencia misma, la vida en su constante transformación. Cuando somos conscientes de lo que las conversaciones nos producen; somos más concientes de nuestras vidas.
Los seres humanos somos sistemas vivos insertos en un gran sistema vivo (La Tierra) dentro de un gran sistema mayor (El Universo) y hemos creado sistemas y subsistemas que entrelazados influyen todos en todos. Estamos, nos demos cuenta o no, involucrados en todo. Todo lo que hacemos afecta todo. Por lo tanto juntos podemos ser más sabios y creativos que solos.
Conversar acerca de lo que nos importa, respetando las visiones particulares, sin intentar imponer a ninguno lo que creemos que es verdadero o importante, abre posibilidades insospechadas. No tenemos control de lo que sucede, ni de las posibilidades que surgirán pero si sé, por experiencia, que las posibilidades siempre responden a nuestras acciones, a nuestras creencias y al cuidado que ponemos en lo que hacemos.
Los invito a practicar el arte de conversar e ir creando la existencia humana que anhelamos.
Los invito a que tengan conversaciones derivadas de preguntas tales como: ¿Qué es lo que me importa en la vida? ¿Para qué estoy haciendo lo que hago? ¿Hacia donde voy y qué quiero elegir? ¿De qué manera lo que hago y la manera en que lo hago afecta a otros? ¿Es posible hacer lo que hago de manera diferente? ¿Qué es lo que me importa, en este momento en la vida realmente?
La alegría que resulta de abordar estas conversaciones, eleva el espíritu contribuye a estar bien, al mismo tiempo a encontrar posibilidades de soluciones y respuestas para ocuparnos de aquello que nos tiene pre-ocupados.

1/07/2009

El estado poético en la Sustentabilidad





Desperté esta mañana preguntándome si tal vez estaba siendo ingenua o demasiado inocente, una vez más, respecto a lo que yo veía como indispensable en este tema de la sustentabilidad, cuando me tropecé con unas notas que había hecho de un libro llamado “El método : “La Humanidad de la Humanidad” de Edgard Morin. En particular un capítulo llamado “Más allá de la razón y la locura” en el cual habla acerca del estado poético y de cómo este estado de: emoción, cuidado y afecto, es un estado del alma que sobrevive en las relaciones con el otro, con las comunidades, con lo imaginario, lo estético y lo lúdico.

Esa lectura más el regalo de un amigo, de sus escritos de poesía; y la lectura de algunos de sus poemas me trajeron un instante de claridad repentina. Elijo entonces, mantener esta “inocencia”. Me parece necesaria para cultivar el estado poético integrado con el prosaico y desde ahí ser capaces de trabajar para un mundo sustentable para todos.

Es este estado el que fertiliza las semillas de la inventiva, la creatividad, la originalidad, la lucidez. Es un estado de Amor.

Este estado poético, de amor por la vida, por otros seres humanos, por nuestra querida Tierra y todo aquello que existe a partir de su nutritiva generosidad y abundancia, me es arrebatado por la avalancha de información acerca de las medidas a tomar para “rescatar” al planeta de nosotros mismos. En particular, en estos días, por la cantidad de medidas y propuestas de solución frente a la crisis económica.

Veo como solemos vivir principalmente en lo prosaico, como dice Morin. Es decir ocupados de lo funcional y de la utilidad en lo que hacemos para sobrevivir, trabajar y producir para mantener lo conseguido. Todo absolutamente necesario y valioso. Sin embargo cuando no alejamos de la afectividad que significa el estado poético, las soluciones siguen siendo fragmentadas, parciales. No toman en cuenta la totalidad que somos, tanto a nivel de individuo como colectivamente.

No hay duda que lo que acontece en el mundo en estos días, como la situación en la franja de Gaza, requiere de acciones concretas, del tipo prosaico, funcionales de primera necesidad. También de conversaciones para lograr unión de voluntades y facilitar acuerdos que ayuden a evitar más muertes; de “inocentes” y de los “no inocentes”. Al final todas son vidas. Me pregunto si será posible lograr acuerdos sin la presencia del estado de amor entre los seres humanos involucrados.

Creo que esta preocupación por la sustentabilidad no podrá ser atendida en la magnitud deseada por los seres humanos mientras no integremos los distintos aspectos de nuestro ser individual /sociedad/especie; lo estético/lo lúdico/ lo imaginario; la razón/la emoción /el espíritu, para mencionar algunos.

Veo más y más programas de televisión descalificando, atacando, criticando el “sistema” de vida actual. Creo que sería más útil ir desarrollando un nuevo sistema, nuevos modelos o visiones de mundo que dejen al anterior obsoleto y no desperdiciar energías en tratar de destruir el anterior. Para esto se requiere vivir y ser desde el estado poético de amor, como en el prosaico del hacer. Necesitamos mantener nuestra integralidad y organizar nuestras capacidades de una manera diferentes como seres humanos al mismo tiempo que nos vamos adecuando a los cambios que demandan los tiempos. Amor, creatividad, imaginación y capacidad de hacer no pueden estar separados.

12/18/2008

Elegir la Gratitud





Frente a la crisis mundial he observado diferentes actitudes en los distintos medios de comunicación, en otras personas y en mí, por supuesto. He visto cautela, negación, depresión, optimismo, pánico, entre varias otras. Cada uno puede elegir la actitud que le provea de mayor bien-estar.
Yo propongo elegir la actitud de Gratitud.
Gratitud por toda la historia del Universo y en especial por este planeta Tierra que nos ha permitido vivir en su vientre y alimentarnos de ella. Gratitud por los que sobrevivieron y se adaptaron a los cambios que han hecho posible la vida hoy; por las estrellas, las galaxias, los minerales, bacterias, plantas, los monos y primeros humanos.

Gratitud por todas aquellas personas que, con sus talentos particulares, han hecho posible que la especie humana se despliegue y continúe evolucionando hasta ser lo que hoy somos. Gracias por los que hicieron el fuego por primera vez, por los que inventaron la rueda, el lenguaje, la imprenta.

Gratitud por los estudiosos, los inquietos, los filósofos, los científicos, los poetas, los músicos, los místicos, que no cejaron en sus intentos por indagar, crear y expresar, su versión de lo divino y sagrado de la vida. Por los que construyeron los grandes monumentos que preservan parte de nuestro pasado.
Gratitud por los que con su trabajo cotidiano facilitan la posibilidad de acceder a las cosas más “obvias”. Gratitud por aquello en lo que nos hemos transformado; como individuos, parte de una especie que ha desarrollado múltiples inteligencias para sobrevivir a los cambios de las condiciones de vida que nosotros mismos hemos provocado. Gratitud por la complejidad creciente que nos impulsa y nos obliga a seguir desplegándonos y evolucionando.

Gratitud por la capacidad de desarrollar nuevas visiones de vida frente a los cambios de condiciones de vida.
Gratitud por todas las personas más cercanas, a lo largo de la historia personal; por esa vecina que me enseñó a comunicarme con los animales; por la amiga de la infancia que me enseñó que, incluso en medio del dolor y el sufrimiento, se puede vivir con alegría; por la profesora que me inspiró a gozar del aprendizaje y también por aquella que me hizo la vida difícil.
Gratitud por ese libro que apareció justo en el momento apropiado. Por los padres que me criaron con todo el amor del que eran capaces. Por los hijos que me han sido regalados. Por los amores y desamores a lo largo de la vida.
Por las grandezas y por las pequeñeces que he protagonizado. Gratitud por abrir los ojos cada mañana y respirar la vida una vez más. Gratitud por cada ser humano, o no, con que me ha tocado convivir, unos minutos, una hora o varios años, pero que me ha conmovido el alma y entibiado el corazón.

10/21/2008

OMIT: centro de DAVI

Esa mañana las grags estaban algo inquietas. Aunque seguían dedicadas a sus quehaceres no dejaban de observar furtivamente el cielo. Percibían en el aire una calidad levemente más húmeda y fría que de costumbre. Aunque el agua no manifestaba cambios en su temperatura, había algo diferente en ella en cuanto a su calidad de humedad. Esto, al parecer les permitía desplazarse con menor facilidad que de costumbre, aunque no requería de mucho esfuerzo extra.
Los riesks por su parte no manifestaban nada distinto a lo cotidiano. Se movían con mucha agilidad para cumplir con su tarea. La calidad de sequedad y calor del fuego eran percibidos como estables, mientras la tierra mantenía la sequedad y frialdad adecuadas.
Los riesks descubrían constantemente nuevas frecuencias de desplazamiento y nuevas dimensiones de espacio que les proveían de la incertidumbre necesaria para realizar los consiguientes actos de auto olvido. De esa manera el desplazamiento espaciotemporal era mucho más placentero debido a la incertidumbre de no saber cuando y cómo sería el siguiente encuentro con una grag.
***
El Centro OMIT, ubicado justamente en el centro de DAVI, tenía por misión lograr la frecuencia de vibración necesaria para el siguiente punto de inflexión. Esto facilitaría el surgimiento de las nuevas mutaciones, absolutamente necesarias para la transformación de DAVI.
- ¿Cómo avanza el movimiento de ondas hasta ahora?
-El rizo mayor indica que los campos vibran en frecuencias favorables al Flujo y el despliegue seguirá continuo.
-¿Como está la actividad de riesks?
-Las pulsaciones y movimientos internos indican que la tensión está sobre los 45 CIOD (ciclos interrelacionados de orden/desorden) necesarios para transformaciones de tiempo / energía/movimiento /espacio. Estimo que debe haber sobre 600.000 millones de riesks girando en este momento.
-¿Y las grags?
-La disipación lograda hasta el tiempo de inflexión indica que la expansión es de 345, 68 LAC (latidos amorosos por ciclo) Las interacciones sentimiento /intuición/ sensación/pensamiento están en el nivel ascendente apropiado

***
Sigim, amaneció particularmente sensible. La noche anterior, durante el sueño verde/limón, le había sido comunicado que ella era la grag elegida para emitir el nivel de LAC crucial para el salto mutante del OMIT. Y en el sueño violeta/naranja había podido intuir al riesk que proveería los CIOD correspondientes. No tenía claro en qué momento se produciría el encuentro entre ellos, ni tampoco cómo sería, pero confiaba en que el Flujo desplegaría lo que se necesitara para la interacción. La incertidumbre la encendía de expectativas anticipadas.

Se arregló con más detención y esmero de lo habitual. Una vez en la calle, caminó sintiendo las vibraciones a su alrededor, experimentando el placer al desplazarse por las avenidas de DAVI, disfrutando de la velocidad del movimiento de sus sensaciones y de las de aquellos con que se topaba en el camino.
Fueran riesks o grags, ella disfrutaba por igual al percibir sus sensaciones y pensamientos interactuando constantemente, cambiando de color con los diferentes sentimientos experimentados.
Al llegar a la curva del Sabor, percibió su temperatura alterarse fuertemente y cuando giró sobre si misma buscando lo que podría estar afectándola de esa manera, vio al riesk parado a unos metros de ella. Supo de inmediato que era él, el del sueño violeta/naranja. Sintió la humedad adueñarse de su cuerpo, vibrando en una frecuencia hasta ese momento, desconocida para ella. Continuó su andar, sin desviarse de su destino, conciente de la atención puesta sobre ella.
Él la había mirado directamente y ahora caminaba en la misma dirección. Las sensaciones provocadas por el roce del aire al desplazarse y las imágenes que se sucedían en su mente, sin que ella las intencionara, despedían un aroma innegable a su alrededor. Sintió las oleadas de calor invadiéndola y unas enormes ganas de reír. Al doblar hacia la calle Cosquilleo, se paró brevemente frente una vitrina y aprovechó de mirarlo girando su cabeza sutilmente. Él se detuvo a pocos metros detrás de ella, sin apuro por alcanzarla, disfrutando al parecer de la caminata de descubrimiento. Sin quitar sus ojos de ella inspiró, en un gesto inconfundible de que estaba disfrutando del aroma que ella había dejado al pasar. La sorpresa de Sigim iba en aumento. No podía comprender lo que le causaba esas reacciones involuntarias que disfrutaba con tanta intensidad.
***
- Tenemos un aumento de tensión CIOD en las intersecciones de Sabor y Cosquilleo
- Perfecto, mantenme informada de si hay variaciones LAC. Estamos a la espera de una variación autoorganizada significativa.
***
Sigim continuó caminando con más lentitud rumbo a la estación matinal para desayunar. Disfrutaba con cada movimiento de su cuerpo, percibiendo como sus músculos se tensaban y soltaban a cada paso. Podía sentir exactamente en qué partes de su cuerpo los ojos del riesk se detenían, acariciándola. Y también percibía las leves ráfagas de sus fragantes emanaciones.
Una vez en la estación se sentó en una mesita lejos de la entrada, pero en un ángulo con visión suficiente para verlo entrar. Pidió un “limat y un crujiente”, que solía comerse gozando la manera en que se deshacía en su boca.
Él no tardó en aparecer, con paso firme y tranquilo avanzó hasta una mesa donde podía mirarla de frente. Ella cruzó sus piernas, poniendo una rodilla sobre la otra con lentitud y suavidad, percibiendo la apreciativa reacción del riesk, que siguió todos sus movimientos atentamente. Él pidió su desayuno y, sin dejar de mirarla comenzó a beber su limat con movimientos llenos de intención. Sigim respondió dando un mordisco a su “crujiente” mirándolo directo a la boca. Él respondió con una sonrisa manifestada principalmente en sus ojos. La conexión entre ambos fue en aumento paulatino, él enviando ondas que llegaban a Sigim convertidas en luces multicolores a las que ella respondía con atractivos aromas que eran sólo apreciados por él.
Al terminar de desayunar Sigim le dirigió una sonrisa y se dirigió al tren para ir a su lugar de trabajo, sin abandonar la sorpresa de todo lo que le estaba sucediendo. El se apresuró a seguirla, pero esta vez asegurándose de que ella no lo viera. Intuía que, al notar su ausencia, ella entraría en una vibración de incertidumbre más alta, lo que aumentaría el efecto de atracción subiendo la frecuencia de vibraciones al nivel óptimo para el acoplamiento de sus estructuras. Y estaba en lo cierto.
Sigim comenzó a sentir que su excitación aumentaba en la medida en que recorría el vagón sin encontrarlo. Aún sentía las ondas cálidas que su mirada había dejado sobre su cuerpo. Se desplazó hacia el otro extremo - ¿será posible que haya sido mi imaginación solamente? – pensó, mientras sus ojos recorrían anhelante el espacio. Descendió del tren concentrándose para intentar bajar la frecuencia de vibración de su cuerpo. Al ascender por la cinta transportadora, sintió muy cerca de ella una ola de calor intenso, y su cuerpo tomó la tensión necesaria para percibir mejor. No había duda, era él y estaba muy cerca. Su piel se encendió al sentir su presencia en la espalda, no fue más que un segundo; sintió su piel junto a la suya, se dio vuelta para verlo de frente, pero él ya había desaparecido -¿cómo puede moverse tan rápido?- pensó mientras se mordía el labio inferior ahogando una exclamación y sus ojos sonreían de placer.
El resto de la mañana se mantuvo lo más concentrada que pudo, intentando bajar su temperatura y humedad. Quería evitar comentarios innecesarios, en caso de que todo fuera solo una ilusión suya. - ¿Será esto lo que a veces llaman alucinar? - Estaba desconcertada de sus propias sensaciones. Durante todo el día, cada cierto rato, sentía despertarse las oleadas húmedas, al recordar las sensaciones de esos ojos recorriendo su espalda y se estremecía al revivir la intensidad de fuego del instante en que sus pieles estuvieron a punto de tocarse.
***
- ¿Tenemos alguna novedad?
- No señor, al parecer la interacción ha sido demorada por razones desconocidas. El comportamiento de los involucrados ha diferido de todas la situaciones anteriores. Han tomado bifurcaciones desconocidas para nuestros observadores.
- Tengamos paciencia. Podemos estar ad portas del inicio de una nueva dimensión estructural y evolutiva, por lo que necesitamos que el desenvolvimiento del encuentro no sea intervenido o perturbado por agentes extraños. Confiemos en que el ciclo se completará dando paso a un nuevo orden.
***
Al terminar la jornada, los riesks comenzaron a notar que la tierra estaba menos fría y más húmeda, el aire ahora era definitivamente cálido, y el fuego comenzó a inundarlos con una extraña humedad, ajena a su esencia habitual. Todo esto los obligaba a moverse con mayor lentitud. El agua tendía a evaporarse en algunos sectores. Las grags, experimentaban una inquietud más intensa que la de la mañana, sin que fueran capaces de identificar de donde provenía. La dificultad de desplazamiento también se había intensificado.
***
Sigim se sentía extraña, algo triste y, al contrario de sus congéneres, no había nada que le dificultara el desplazamiento. Una vez en el ascensor con varias otras grags, dudando ya de su interpretación del sueño verde/limón, estaba a punto de comentarles lo que le había sucedido esa mañana, cuando comenzó a sentir la misma sensación que cuando estuvo en la intersección de Cosquilleo y Sabor. Salió a la calle y tomó por la Avenida Impulso sin dejar entrar los pensamientos en su cabeza. Se lanzó a correr y no se detuvo hasta llegar a la Plaza del Deseo. Avanzaba de prisa mientras el resto de las grags y riesks la miraban sorprendidos por la liviandad y rapidez de sus movimientos. A ellos les costaba cada vez más moverse.

Ahí estaba él con esa mirada traviesa en sus ojos de calor húmedo y su aroma a tierra tibia, lanzando luces de diversos colores para alumbrar sus pasos. Abrió sus brazos y ella se detuvo a unos centímetros de su rostro. Cuando el la tocó, el aire se puso caliente y la humedad de la tierra aumentó, el fuego fue más frío y el agua se tornó casi sólida. Sigim sintió que se fundía en un haz de luz violeta/naranjo que los envolvió despidiendo aroma verde/limón.
***
Punto de inflexión alcanzado. Hemos ascendido a la esfera siguiente, la tensión ha subido a 86 CIOD. Esto ha permitido que la expansión haya aumentado a 791,36 LAC
***
Todos los riesks y las grags comenzaron a ser atraídos unos a otros. El aroma verde limón inundó el espacio y el tiempo. La luz violeta/naranja parpadeó y OMIT se expandió con grandes pulsaciones haciendo estremecer de gozo a DAVI.

10/13/2008

¿Donde sería que leí que el equilibrio total es la muerte?


¿Estamos mal o vamos hacia aquello que anhelamos? Ensanchemos el horizonte

La Globalidad tecnológica, económica, no es inocente. Es una manifestación física, material de una necesidad de Unión interna. Está apoyando a la inquietud interior de los seres humanos de terminar con la ilusión de la fragmentación en que hemos vivido los últimos siglos.Estamos en los inicios de la era del vínculo, de la interdependencia. Estamos solamente haciendo lo que hemos hecho ya miles de millones de veces en el pasado; estamos cambiando; expandiendo conciencia.

Si sólo nos centramos en entender la vida y la humanidad reflejada específicamente en lo que Wilber llama el cuadrante derecho externo, que corresponde al mundo físico, material observable, y lo miramos con ojo reduccionista, definitivamente no podemos sino concluir que vamos hacia la catástrofe.
Por otra parte, si, al mismo tiempo que observamos lo externo, (crisis económica, calentamiento global, contaminación, inequidad en la distribución de riqueza y por lo tanto escasez de lo básico para sobrevivir (agua, energía, alimentos) observamos las relaciones entre el mundo externo, observable y el interno invisible, veremos que esto no es más que otro momento de transición/evolución.

Los seres humanos, en nuestras transiciones evolutivas, hemos ido construyendo un mundo a medida de nuestra amplitud de conciencia. Estamos en un momento en que podemos vislumbrar cómo desde el énfasis en lo físico material, hemos ido construyendo conexiones, diferentes maneras de ir hacia lo global y derribar fronteras.
Sin darnos cuenta, sin estar muy concientes, estamos utilizando toda la tecnología para irnos uniendo; blogósferas; desarrollo de aprendizaje on line; corporaciones transnacionales; TV cable; sistemas económicos entrelazados de tal manera, que lo que ocurre a unos afecta a otros. Experimentos científicos para “replicar” el instante del Big Bang, en el que participan científicos de distintas partes del mundo. Intercambios Universitarios, Empresas multiculturales. Etc.

Hemos construido, casi sin percibirlo, una plataforma de actividades en red que ha tejido una gran trama a la que todos pertenecemos. Esta construcción desde lo material ha contribuido al regreso a la Unidad de la cual todos comenzamos.

Una mirada, nos inclina a decir que lo que está sucediendo nos llevará a la destrucción de la especie y del planeta. Es como decir que cuando uno pasa de la niñez a la adolescencia va hacia la destrucción total. En alguna medida si se está destruyendo una forma corporal, para dar paso a otra -el cuerpo cambia, nos crecen algunas partes, cambia la voz, nos sale vello sentimos sensaciones desconocidas, llega el llamado de la sexualidad con toda su fuerza. ( Sin el cual la especie no habría continuado) Curiosamente también lo llamamos crisis. Llamamos crisis prácticamente a toda experiencia de transición de un estado a otro.

Estamos en un momento más de transición en el sistema humanidad. Uno de los miles y miles por los que ya hemos pasado Y si ensanchamos el horizonte, podemos ver más de lo que a primera vista aparece.
Por otra parte, este gran sistema tiene un ritmo que las partes, por un lado le dan, y que el conjunto por otra permite. Volviendo al tema de la transición de la niñez a la adolescencia. No a todos los niños se les engruesa la voz a los 12 años, ni a todas las niñas les crecen los senos a la misma edad. Algunos primero, otros después llegan a la adolescencia. Ninguno muere de transición. Podrán morir por otras causa, pero no por el cambio en si mismo.

Sí, estamos cambiando y hay un exceso de movimiento en diversos planos y eso nos asusta, como individuos y como humanidad. ¿Acaso estar vivo no es un movimiento constante? Tal vez la humanidad se destruiría más prontamente o perecería más rápidamente si no hubiera todo este movimiento. Creo que lo que ocurre es que estamos tan vivos, que percibimos mucho más todo lo que se está moviendo.

Creo que hay un movimiento de afuera (exterior, materia observable, concreto) hacia adentro que acompaña al movimiento de adentro (anhelos del alma, la esencia, el espíritu) hacia afuera. Un movimiento que llama desde lo diverso a lo global, solamente porque lo global/la unidad ha estado clamando por surgir. Dos grandes fuerzas que alguno resumen en yin y yang, lo masculino y lo femenino, lo exterior y lo interior, la luz y la sombra…

Todo estos en una danza de movimientos ordenadores y desequilibrantes.

¿Donde sería que leí que el equilibrio total es la muerte?

10/05/2008

Juguemos a ser azúcar


Con nuestras acciones más comunes y cotidianas, podemos contribuir al bien o mal estar propio y de los que nos rodean. Una palabra, un gesto, cualquier cosa que hacemos afecta, perturba a otras personas y a nuestro entorno. Es en el espacio de la interacción cuando se produce la sensación de bienestar o malestar.

Leyendo a Fritjop Capra en su libro; Las Conexiones ocultas, me encantó aprender que “cuando se unen de cierto modo átomos de carbono, oxígeno e hidrógeno, para formar azúcar, el compuesto resultante tiene sabor dulce. Sin embargo el dulzor no está en el C, ni en el O ni en el H. El dulzor es un resultado de la interacción de las moléculas de azúcar con la química de nuestras papilas gustativas”


Ciertamente que las personas somos mucho más que solamente reacciones físico químicas. Tenemos todo nuestro mundo interpretativo, emocional y de supuestos condicionados por nuestra historia personal, y nuestra cultura. El punto es que, no he podido dejar de pensar que, al igual que las moléculas de azúcar, nosotros (con nuestros componentes personales unidos de un cierto modo) al entrar en contacto, interactuar, con alguien más podemos desatar un sabor u otro.

Estamos en un momento en que todo el mundo presagia que lo vamos a pasar mal, que se vienen momentos difíciles, que el mundo se va a complicar más aún. De hecho algunos, muchos tal vez, ya lo están pasando mal, o menos bien que antes.

Los invito a jugar a ser azúcar.
La invitación es a estar atentos a esas situaciones en que interactuamos por breves momentos con alguien. La vendedora de la farmacia, la cajera del supermercado, alguien con quien cruza una mirada en el metro. También, por supuesto con aquellos más cercanos; los que trabajan con nosotros, nuestros hijos, pares, amigos, etc.

Juguemos a VER a cada una de esas personas a partir de un cierto ordenamiento de nuestros componentes internos; los del sabor dulce; apreciando a ese ser humano maravilloso, que tiene sus legítimos sueños, temores, enojos y anhelos tan similares o tan diferentes a los nuestros. Sin juzgar su aspecto, actitud o manera de pensar. Basta con acciones muy simples; sonreír, hacer una pregunta que muestre interés por el otro, ceder el asiento.

Los efectos son sorprendentes. Algo pasa que el bienestar que el otro siente, de alguna manera misteriosa aún para mí, pero constatada en la práctica, se traspasa. Los efectos son sorprendentes. Cada vez que juego a ser azúcar, me siento bien en ese momento y mágicamente las interacciones con otras personas después, me desatan el sabor dulce de bien-estar.

Tal vez, si muchos de nosotros jugamos a se azúcar más seguido, el mundo empiece a tener ese sabor más dulce que todos anhelamos. Sabor de amor, colaboración, compasión, aceptación y alegría.

9/05/2008

Hoy me ha visitado la sorpresa

“Lo que es, está siempre en movimiento” (Krishnamurti)

Ser parte y percibir ese movimiento es una sorpresa y ese movimiento
nunca deja de sorprender. La mente aferrada a una creencia no acepta
la turbulencia, se pierde en las bifurcaciones y no puede ampliarse al flujo abierto.

De pronto sueltas la creencia que “tienes que” lograr esto o aquello,
o que algo “tiene que ser de una determinada manera” y eliges que la vida
te sorprenda y, es entonces cuando puede producirse la bifurcación ( o no) y
entras en un flujo desde el que trasciendes y participas de la vida, dejando que
te tome la sorpresa. Y creas, junto a “lo que está siempre en movimiento”,
un momento único contigo, con otros, con el universo.

Hoy he estado en ese lugar donde quisiera permanecer por más tiempo.
En ese tiempo desconocido que me alcanza. En ese momento de cruce
con la expansión y el recogimiento, el júbilo y la calma. Donde la tristeza
se transforma en alegría y el asombro en encuentro.

y... la sorpresa de alas invisibles me sumerge en el espacio donde las imágenes
brotan junto a las mariposas en mi estómago y se mezclan con los duendes
de mi cabeza, bailando juntos la celebración del movimiento constante en
la quietud de lo que va surgiendo, sin parar, momento a momento.

8/21/2008

The Secret - 2 de 2

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Bien estar


Bien Estar

Dos simples palabras, aparentemente inocentes, pero que traspasan nuestra vida como seres humanos y representan aquello que anhelamos constantemente.

Sin duda que usted ha experimentado momentos en que parece que todo fluye naturalmente, nada le molesta, no tiene dolor físico o emocional, se siente contenta/o, serena/o o asombrado/a. Ha vivido el bien-estar.
Y también ha pasado por aquellos en que los planes o proyectos parecen atascarse, o tiene algún síntoma desagradable, o siente inquietud emocional, o apremio económico. También ha vivido el mal - estar

Solemos atribuir nuestro bienestar o malestar, de manera preponderante a los efectos o impactos que nos provoca nuestra relación con el entorno. A los estímulos que vienen de nuestro entorno: el trabajo, el clima, las personas, la comida, la ausencia o presencia de alguien, más o menos ingresos, etc.

Decimos frases como: “Trabajar aquí me da bienestar”, “Este tipo de conversaciones me produce malestar”, “Cuando entro a esa casa siento un bienestar enorme”. “Tengo un malestar en el estómago después de haberme encontrado con mi ex”. “Existe un departamento de bienestar en la empresa”. “Tengo un malestar generalizado. ”

Les propongo vivir ese” Bien - estar” al que todos aspiramos. No como una “cosa” ni un “comodity” que vamos a adquirir, sino como una manera, una cierta “cualidad”, de ESTAR en la vida, momento a momento, que indiscutiblemente tiene que ver con el entorno, pero que principalmente tiene que ver con nosotros mismos.

Los invitamos a explorar y a “practicar” el Bien-Estar, desde las múltiples posibilidades que nos da nuestra condición de seres “sentipensantes”.

Algunas preguntas iniciales
¿Cómo es que accedemos a esta manera de Estar a la que llamamos Bien – estar? ¿Cuales son los “Estar – Bien” que añoramos?
¿Es lo mismo Bien- Estar que Bien -Sentir?
¿Qué relación tiene con Bien - Pensar o con Bien -Ser?
¿Es el entorno el único causante de nuestro bien o mal estar, o podremos elegir como estar en relación a los acontecimientos de diverso tipo en que nos encontramos?
¿Se puede aprender y cultivar el Bien- Estar?
¿Es posible cambiar la cualidad que le atribuimos a una determinada manera de estar en un determinado momento?
¿Es posible que podamos echar mano a nuestra propia capacidad humana de pensar, sentir, emocionar, conectarnos con lo inefable y elegir el Bien- Estar?

Finalmente como seres humanos, emocionales, mentales, corporales, psicológicos, espirituales, sociales, que habitamos este planeta y convivimos con todo lo que nos rodea:

Podemos aprender y cultivar el Bien- Estar, el Bien-vivir o el Bien-Ser


12/02/2007

La vida fluye sin detenerse

En los últimos meses se me ha hecho tan evidente que, en algunas ocasiones, por más que trabaje, ponga mi energía y mi buena onda; por mucho que haga uso de todas las habilidades, capacidades y conocimientos disponibles para lograr algo que deseo, no resulta según lo esperado. Me ha ocurrido con “deseos pequeños” y en otros “grandotes”.
En estos días estoy empezando a comprender que “lo que yo deseo” y “lo deseable para mi”, son dos cosas diferentes.
Y aquí es donde el flujo de la vida entra en acción.

Parece que la vida tiene su propio “deseo”, hacia el cual va entretejiendo lazos de una manera aparentemente misteriosa. Suceden encuentros, viajes, aparecen libros, aromas, surgen conversaciones.

Sin embargo, si pongo atención puedo descubrir poco a poco esta sutil trama que la vida va armando y desplegando. Y el misterio, por instantes, se devela

Es un tipo de atención suelta, no focalizada en lo que “deseo” lograr. Es un tipo de atención “oscilante”. Tiene un cierto vaivén, en el cual voy captando lo que va y lo que viene mientras estoy siendo, en cada instante, un todo en mi misma y parte de todo al mismo tiempo. Parte de un todo que no consigo conocer a simple vista, a simple olfato, a simple gusto, o a simple oído o tacto. Un tipo de atención que requiere de algo distinto que mis cinco sentidos.

Sin embargo, sé que la trama se está tejiendo para conseguir lo “deseable”, que finalmente coincidirá, de alguna manera, en algún momento y lugar con lo que había identificado como mis “deseos”, para mi y los que me rodean. ¿Cómo lo sé? Sólo por que lo estoy viviendo, sintiendo, observando, percibiendo y por último, porque tal vez lo estoy creando así.

12/11/2006

La Inocencia Olvidada


La Inocencia Olvidada

Leyendo lo que Jacqueline escribió acerca de del Ser Humano Completo, pensaba ¿por qué el niño es capaz de estar en el juego en estas cuatro dimensiones nuestro cuerpo, mente, corazón y espíritu. ¿Qué vamos olvidando al crecer que nos es tan difícil estar aquí, ahora, viviendo y disfrutando este juego de la vida en conexión espiritual?Me acordé de un libro de un médico oncólogo Australiano, Roger Cole, dedicado a ejercer la medicina desde el amor y la espiritualidad. El preguntaba ¿qué es lo que hace que un bebé o un cachorrito de alguna especie nos cautiven el corazón? la respuesta que recibía de las personas que asistían a sus seminarios, de sus pacientes y familiares de éstos era universalmente ; la inocencia.Todos nacimos así, inocentes. Nuestro estado de ánimo podría decirse es una conciencia de “espíritu”. Somos inocentes y al mismo tiempo ignorantes del mundo. No sabemos nada sobre el cuerpo, ni sobre las relaciones con el mundo o con otros. Diferentes experiencias nos van haciendo olvidar esta inocencia que traemos, esta pureza de espíritu que somos y a medida que crecemos vamos desarrollando conciencia del cuerpo y del ego.En este mismo libro leía un ejemplo de una situación bastante común: “Había dos niños pequeños, como de dos años jugando en un parque, mientras sus madres conversaban. Cuando era tiempo de irse, las mamás les sugirieron que se tomaran de las manos. La niña alegremente le tomó la mano al niñito, quién bruscamente le dio un tirón y la botó al suelo. No se había hecho daño físico pero lloraba inconsolable. El niño fue reprendido por su madre, mientras consolaban a la niña. Cuando estaban más tranquilos la madre le volvió a pedir al niño que le tomara la mano a la niña. Entonces, él “inocentemente” le extendió su mano. La niña retrocedió y colocó sus manos detrás de la espalda; había aprendido a tener miedo, había experimentado la traición, no estaba deseosa de confiar y creyó conveniente protegerse. Ya no era inocente como lo había sido antes del incidente. En su mente quedó marcada una pequeña impresión de duda, sobre sus relaciones y en su carácter se acumuló una pequeña capa que marcaba haber estado a la defensiva.Todos pasamos por distintas experiencias de dolor físico, mental o emocional, tarde o temprano. Nuestro ser original se modifica con la experiencia mientras en nosotros se van depositando capas de defensas y retiramos nuestra confianza y franqueza, la inocencia va perdiéndose. Vamos tomando conciencia de nuestro cuerpo, nos pensamos como seres solamente físicos, adoptando una identidad que se refleja en un nombre y una forma corporal. Esa identidad se torna cada vez más compleja. Y con esa identidad desarrollamos la individualidad, y con esta los deseos de tener auto gratificación lo que nos hace cada vez más dependientes, creando necesidades en expansión. También nos volvemos más temerosos porque nos pueden privar de lo que tenemos o de que nuestros deseos no se cumplan.Como todo a nuestro alrededor está sujeto a cambios, nuestra paz, alegría y felicidad están constantemente amenazadas. Y junto con olvidar nuestra inocencia perdemos la franqueza, la confianza y la vulnerabilidad.Sin embargo está inocencia no desaparece, sólo permanece oculta en nuestro interior, mientras experimentamos la vida. La Práctica de vida Integral, nos ayuda a recuperar la inocencia (la confianza, la vulnerabilidad) y volver a la conexión espiritual. Al mismo tiempo que desarrollar más nuestra conexión mental, emocional. Nos ayuda a ir siendo y viviendo como un ser Humano único, completo, Integrado.

11/13/2006



Un momento presente visitando el pasado.

Juntarme con mis compañeras de la infancia y de la adolescencia (después de 38 años) fue un momento de suspensión en el tiempo.
Desde que llegamos tuve esa sensación de danza circular; pasado – presente – presente - pasado. Y se fue instalando y permaneció todo el día. Simultáneamente en el presente y en el pasado.
Ahí estábamos nueve de nosotras, ex - compañeras de colegio. El resto no llegó. Algunas nos habíamos vimos hace unos diez años y otras no nos habíamos visto hace ya treinta y ocho años.
Las experiencias vividas en estos años, ciertamente nos han ido transformando. Todas hemos “evolucionado”, vivido situaciones que nos han afectado y hemos aprendido y cambiado en algún sentido o en otro. El cambio físico, es obviamente el más fácil de observar. Sin embargo hay algo que permanece presente en cada una que no es diferente a cuando teníamos 10, 12, 15 ,18 años.
Al mirarnos y abrazarnos fue imposible no reconocer esa esencia, única que aún permanece en cada una de nosotras. Eso no ha cambiado, ni cambiará jamás. Lo que hace que cada una de nosotras sea ese ser irrepetible y maravilloso, permanece. Estuvo todo el tiempo presente y se expresó en las sonrisas, en las miradas, en las palabras y gestos de cada una de nosotras. Y desde ahí me encontré con ellas y las sentí unidas a mi y viví el amor que nos tenemos y que parecía que habíamos olvidado con los años.

Hablamos del pasado, recordamos experiencias juntas, nos pusimos al día en nuestras historias de vida. Y cada una estaba ahí con su cuerpo, su mente, su espíritu, desde la excitación, compartiendo una vez más, después de tantos años una experiencia única en el colegio. Emocionando juntas, hablando juntas, siendo juntas. Cada una experimentando ese momento desde si misma, presentes y recordando. Alegría, tristeza, silencio, alborozo.

Y llego el momento de ponernos de acuerdo acerca del futuro. ¿Cuándo nos vemos de nuevo? ¿Dónde? ¿Santiago? ¡No, por favor, vengan ustedes a Viña mejor!. ¡No a mi me da miedo ir a Santiago, te roban en cada minuto! No, yo me pierdo siempre, no se llegar! ¡Si, pero es entretenido perderse, al final uno siempre se encuentra. ¿Alguien puede manejar y llevar a las demás? Si, pero tendríamos que ir en dos autos... ¡Miren se van a mi parcela y hacemos un asado y tenemos la piscina, lo vamos a pasar súper bien! Pero acá también podemos hacer el asado. Enero es buena época. ¿Enero?, está lleno de turistas.....

Y sentí que estaba ahí, presente, con nuestro pasado y tratando de ponernos de acuerdo acerca de algo en el futuro y de pronto dejó de ser importante llegar a acuerdo de cuando vernos de nuevo.
Supe que estaba viviendo un momento irrepetible, nunca más ocurrirá así de esa manera y las miré a cada una y las tuve en mi corazón y fue suficiente. Puede que tengamos otro encuentro en el futuro, pero que jamás será como ese.

Estoy agradecida y contenta de haber vivido ese irrepetible, precioso momento de varias horas con todas ellas. Siempre el momento presente es único e irrepetible y no lo podemos desperdiciar.

10/27/2006

La integridad y la vida apasionada

La mayoría de las personas estarían de acuerdo en que es importante vivir nuestras vidas con integridad. Se dice que una persona es integra cuando actúa de manera coherente con aquello que dijo que haría, cumple su palabra, no engaña o inventa excusas por falta de cumplimiento. Cuando vivimos así nos sentimos bien y los demás se sienten bien con nosotros.

Hay otro aspecto de la integridad que es indispensable para nuestro bienestar y el de nuestra sociedad. El vivir en integridad con uno mismo. Esto es, escuchar honestamente lo que yo quiero, necesito y valoro y luego honrar esas verdades propias y vivir de acuerdo a ellas. Cuando las personas entramos en una etapa sostenida de no hacer aquello que valoramos y necesitamos como seres humanos, nos traicionamos a nosotros mimos y perdemos el respeto propio. Empezamos a vivir en conflicto con nosotros mismos y no con integridad. Ahí nos atrapa la desidia, el descuido, el abandono, la falta de pasión y por supuesto la falta de poder. Ningún ser humano se hace esto a sí mismo intencionalmente. Por distintos motivos esto nos ocurre, nos dormimos, perdemos esa sensación de nosotros mismos. Hemos olvidado que somos cuerpo, alma y espíritu, además de mente.

Las personas somos en diferentes espacios de acción en la vida: la familia, la pareja, el trabajo y la carrera, lo social, lo espiritual, la salud, la entretención. Lo que hagamos en uno de esos espacio siempre afecta a algunos de los otros. Los valores entran en conflicto, las prioridades se ven amenazadas, el temor de perder nuestros sueños en uno de ellos nos hace tambalear en otro. El fracaso en un espacio nos hace dudar de nuestros talentos y de nuestras capacidades en general. Nos confundimos y llenamos de explicaciones y conceptos que nos ayudan a “entender” lo que sucede. Todo esto nos provoca sensaciones y emociones variadas que generalmente pasamos por alto o acallamos descartándolas rápidamente. Nos desconectamos, literalmente, perdemos contacto con aquello que nos importa desde lo más profundo.

Integridad, según el diccionario es “la condición de estar completo, de no estar dividido”.

Cuando en el trabajo o en cualquier otro quehacer en la vida nos movemos volcados prioritariamente hacia fuera, sin escuchar lo que sentimos, sin validar nuestras emociones y nuestras sensaciones, sin concetarnos con la gloriosa vida que está en todo lo que nos rodea, acatando solamente aquello que está establecido desde los otros, vamos anestesiando la posibilidad de reconocernos, de saber qué es lo que nos renueva la energía que somos. Decimos que nos quedamos sin pasión

La pasión es observada desde afuera como mucha acción Vamos en pos de algo que nos interesa fuera de nosotros. Se dicen cosas como: ella es una apasionada de la música, él es un apasionado de los autos, su pasión es su trabajo. Lo que observamos es a alguien “haciendo”, algún un tipo de actividad. Sin embargo, ¿Qué nos impulsa ir tras de ese algo fuera de nosotros? ¿De donde surge la fuerza y las ganas de ir en pos de eso?

Aquello que perseguimos fuera de nosotros realizando proyectos y haciendo diversas actividades, surge de lo más profundo de nuestro ser, de nuestra capacidad de estar conectados con nosotros mismos y con todo lo que nos rodea.

Podríamos mirar la pasión como una fuerza interna de vida, que se manifiesta en aquello por lo cual sentimos nuestra más profunda curiosidad, lo que nos intriga, lo que no podemos evitar perseguir, aprender, lograr saber, vivir. Tiene que ver con eso que más detestaríamos perder en la vida.
Descubrir lo que nos apasiona es lo mismo que descubrir lo que nos da vida, lo que nos alimenta, lo que nos nutre. La expresión “sentirse vivo” nos indica eso justamente “sentirse”. Por lo tanto la pasión surge cuando no estamos divididos entre nuestro ser y nuestro hacer, sino que estamos completos siendo y haciendo.

10/25/2006


La Evolución: Morir y Renacer


“La verdadera vida sólo se alcanza aceptando la muerte”. Me llamó la atención esa frase en un libro que leía el otro día. Y como la evolución de los seres humanos y de todo lo que nos rodea es algo que me ha apasionado siempre y he dedicado gran parte de mi tiempo activo ( y también del ocioso) al tema, me puse a pensar, una vez más, en la cantidad de momentos en que morimos en la vida.
No me refiero a la muerte como el fin de la existencia como ser vivo. Sino la muerte que se repite a diario, a veces de manera tan evidente que no podemos dejar de darnos cuenta, otras tan furtiva o fugaz que no la percibimos. La muerte de una parte de nuestro ser que da paso al nacimiento de otra, avanzando en su transformación al mismo tiempo que incluye lo que siente que está muriendo.
Cada apertura a nuevas perspectivas y maneras de entender algo en el mundo implica que algo muere y algo nace adentro de nuestro ser, al igual que en todos los seres vivos. Cada cambio significa dejar morir una parte propia que nos ha acompañado por años. Nos aferramos a nuestros conceptos o modelos de como deben ser las cosas. También nos aferramos a las emociones y sensaciones que nos son agradables. Por momentos nos convencemos de que somos nuestros pensamientos, nuestras creencias y nuestras sensaciones y emociones. Sin embargo la transformación es inevitable, la evolución sigue su curso, queramos o no. Las cosas cambian a nuestro alrededor, las personas y las situaciones se presentan sin que tengamos a veces la posibilidad de elegirlas según quisiéramos. Un despido, un cambio de jefe, una enfermedad, un olvido de pagar una cuenta, un error de apreciación, un accidente... siempre existe ese inevitable momento en particular ante el cual la manera en que “sabemos” actuar ya no nos sirve. Nuestra creencia de como es algo o como se debe hacer ya no aplica. Ha llegado el momento de una necesaria (“pequeña o gran”) transformación en nuestra vida.
Soltar nuestras creencias y, desde ellas, algunos hábitos o mecanismos de reaccionar y relacionarnos con otros, en particular aquellos que nos han servido para sobrevivir a momentos duros o los que han resultado en pasarlo muy bien, puede resultar difícil y doloroso. Sin embargo internamente sabemos que una parte de nuestro ser debe necesariamente morir para dejar paso al nacimiento de algo nuevo, o el sufrimiento continuará o aumentará. Lo que toca entonces es soltar lo que ha sido, desanudar lo que nos atrapa y abrazarlo al mismo tiempo que nos adentramos en la nueva manera de ser y por lo tanto de hacer.
Lo que más me maravilla es que la evolución es inevitable. Seguiremos muriendo y renaciendo, desplegándonos, transformándonos, sin dejar de ser quien somos, sino que trascendiendo e incluyendo lo que hemos sido. Es la esencia divina de este glorioso Universo en que nos ha tocado existir.

10/17/2006


Misión Personal Integral 1


La misión de una organización de cualquier tipo es la razón de “ser”, aquello para lo cual existe. Es la respuesta a la pregunta: ¿para qué estamos en el mercado? Refleja la esencia de aquello que una organización es. Y es la guía en torno a la cual se establecen los objetivos estratégicos, y la visión. Existe una autoridad mayor, el dueño, o a veces un grupo de accionistas, el directorio, que hace esa declaración y vela porque el rumbo no se desvíe.
Una misión personal es, de similar manera, una declaración de “mi” razón de “Ser” ¿Y quién tiene la mayor autoridad para declarar “mi” misión personal? ¿Aquello por lo cual existo y me muevo en la vida? Pareciera que la respuesta es obvia.
El corazón de la declaración de esa misión está inserto en todos los aspectos esenciales de nuestro ser. Mi misión personal o mi razón de ser hace eco con ”mis” valores más profundos, con lo que “me” interesa, con “mis” talentos, con “mi” interpretación del mundo. Y al mismo no se limita exclusivamente a mí, como individuo.
Nacemos ya insertos en un mundo con valores y creencias culturales que nos preceden. Existen personas que actúan y piensan de manera similar o diferente, y que tienen sus propios valores y creencias. Existen sistemas y organizaciones políticas y sociales en las cuales mi vida se va desenvolviendo. No es posible entonces que “mi” razón de ser. Aquello que yo declare como Misión Personal pueda dejar fuera todo el entorno en el cual existo.
Es inevitable que mi misión integre tanto los aspectos esenciales propios de mi ser: Mente, Cuerpo, Alma y Espíritu como los de aquellos con quienes comparto la existencia: mi familia, mi comunidad, mi país, mi planeta, el universo.
Una misión personal integral es aquella que, tomando en cuenta el espectro integro de mí ser, está también al servicio de aquello que colaborará con la misión de otros. Está al servicio de alguna necesidad de otros seres como yo.

Se trata de “Mi”, y de “nosotros” y de “nosotros con otros y con todo.”

Tener una misión y estar conectada con ella es como tener una Estrella Polar que guía el rumbo de mi navegación. Puedo tomar una ruta más larga o más corta, desviarme porque elijo explorar algo o porque me he dejado tentar por los cantos de las sirenas. Sin embargo si mantengo la vista y la atención en la luz de esa estrella polar mantengo el rumbo de mi existencia. De mi misión personal. De mi razón de ser.
¿Cómo se si estoy siguiendo el rumbo? Mis aspectos esenciales son los instrumentos de navegación más certeros. Mi cuerpo, mi mente, mi alma y mi espíritu.
Cuando me estoy alejando de mi misión, cuando por algún motivo se me pierde la estrella polar, mi cuerpo da señales claras, diciendo “NO” a través de diversos síntomas, hay un cansancio que no puedo explicar, tiene ganas de salir arrancando de alguna reunión, mi estómago no funciona. Mi mente se confunde, mis pensamientos son dispersos, me cuesta aprender y mantenerme concentrada. Mi alma se acongoja, entrampándose en emociones y sentimientos que se rehúsa a acoger, Y mi espíritu experimenta la soledad, la ilusión de separación y aislamiento de todo y de todos comienza a aparecer.
Cuando estoy en el rumbo adecuado, mi cuerpo dice “Sí” de variadas maneras; está lleno de energía, el pelo brilla, duerme bien, no le duele nada mientras se mantiene en acción. Mi mente bulle con ideas creativas, aprende rápido nuevos conceptos y accede a nuevos mundos de entendimiento, dispuesta a replantear sus pensamientos una y otra vez. Mi alma se aligera y las emociones fluyen sin resistencia, en amor y compasión conmigo y con otros, y vivo en la certeza de que el universo, el espíritu o algo mucho más grande que yo se alinea para colaborar en la manifestación de mi misión personal. Ocurren sucesos inesperados, encuentros con las personas justas para continuar el camino. Aparecen ofertas y posibilidades que no había siquiera imaginado.

Aprender a estar conectados con nuestros aspectos esenciales es una práctica constante de vida que nos permite permanecer en nuestro centro y caminar, volar o navegar con nuestra misión como guía.

10/13/2006

Práctica de Vida Integral


Las prácticas son parte de nuestras vidas. Siempre estamos realizando alguna práctica. Escribir es una práctica, lavar los platos es una práctica, abrazar a un hijo es una práctica, conversar es una práctica. Es decir, una experiencia. Sin embargo no nos damos cuenta de que en cada experiencia que vivimos, momento a momento estamos presentes en cuatro aspectos esenciales de nuestro ser; Cuerpo, Mente, Alma y Espíritu. Vivimos en una separación constante de estos aspectos esenciales, desconectados de nosotros mismos y por lo tanto de los demás y de todo lo que es nuestro Universo.

La Práctica de Vida Integral tiene como propósito ejercitar, desarrollar prácticas integradoras en estos aspectos utilizando primero como base el mapa de los 4 cuadrantes del Modelo Integral de Wilber : el “yo” (el interior del individuo), el “ello” (el exterior del individuo), el “nosotros” (el interior de mi yo relacionándose con otros, ) y el “ellos” (el exterior de nosotros ). Y también los otros elementos del mismo modelo, como son las líneas y los tipos de desarrollo, los estados y los niveles de conciencia.

Por experiencia sé que esto lleva a una profundidad de conciencia que devela la belleza, la bondad y la verdad de este y cada momento. Conduce a mayores capacidades de acción desde el cuerpo, la mente, y el alma, abriendo nuevas maneras de vivir y estar en el mundo. No es para ser más perfectos, sino para transformarse en quien ya somos. Es una transformación y crecimiento en todas las dimensiones de nuestro ser genuinamente universal.